Publicando

Scrivener: el software que un escritor indie necesita

 scrivener logo

Lo normal, o habitual que no es lo mismo, cuando uno se pone a escribir es tirar del tan conocido y manido Word, un potente procesador de texto al que Microsoft ha añadido tantas funcionalidades que no descarto que pueda hornear magdalenas o tender la colada. Pero muchas de esas enormes capacidades a mí me sobran. No quiero poder premaquetar un texto ni incluir fórmulas matemáticas o gráficos de resultados de ventas. Y no lo quiero porque estoy escribiendo una novela. En cambio necesito tener a mano datos de los personajes, lugares en los que se va a desarrollar la trama, la propia estructura de la historia a mano… Y no me apetece montar un panel de corcho como hacen los investigadores de las películas.

Todo eso lo hace Scrivener: te permite organizar tu novela en capítulos, en escenas, tener siempre a mano las fichas de tus personajes, textos de apoyo, documentación, fotos y lo que necesites para desarrollar tu narración. Puedes, por supuesto, descolocarlo todo, volver a moverlo, organizarlo, desorganizarlo, cambiar de orden los capítulos, las escenas, los textos de inicio… Como curiosidad tiene un “Generador de nombres” por si te atascas en algo así, aunque yo sigo prefiriendo bautizar a mis personajes.

Incluso puedes marcarte objetivos de escritura como número de palabras por día, cantidad de texto global de la novela (Esto está muy bien para aquellos a los que encargan novelas “al peso”) o ritmo de escritura pudiendo decidir si trabajas de lunes a viernes, si libras los martes, por ejemplo, o si tienes una fecha límite de acabar el manuscrito. Scrivener te va avisando de como vas, cuanto falta, cuanto has escrito hoy.

scrivner001

No sólo eso: a nivel técnico (esa parte que no nos gusta nada a los indies) Scrivener te genera un ebook absolutamente perfecto para subir a Amazon, a Apple Store, a tu web, compatible con Kindle o con los formatos que desees. Te genera el tan temido índice de contenido, te permite meter enlaces a webs, incluir imágenes, de manera absolutamente sencilla.

Es el ayudante perfecto para un indie que quiere despreocuparse de la parte técnica y limitarse a escribir, a parir historias y no complicarse –como me pasó a mí con el primer libro– con que si el índice de contenido no se ve, que si Amazon me dice que no hay no-sé-cuantos, que si mi libro se retira de la venta por algo del formato Kindle de las narices…

Por supuesto viene acompañado de videotutoriales que te enseñan paso-a-paso como usarlo, aunque reconozco que sólo he recurrido a ellos cuando no sabía cómo hacer algo ya que me resulta muy intuitivo. Hay versión Mac, actualizada incluso para ser usada con el reciente OS Mavericks y versión Windows.

A mí me lo recomendó Bruno Nievas. Este fue el software del que nació su primer éxito “Realidad aumentada”. Y ahora yo se lo recomiendo a todo el mundo, sobre todo después de haber escrito “Una conspiración mundial secuestró a mi perro para que yo no contara todo lo que sabía” con él y haber generado un ebook perfecto para Amazon sin sufrir tres ataques de pánico.

He recuperado la inversión de esos poco más de treinta euros con creces.

Consíguelo aquí o descarga una versión de prueba y saca de tu interior esa historia que quieres contar.

Sigo escribiendo…

El abogado del Diablo

“Mi novela está terminada, soy un fenómeno y el Universo entero querrá leerla” hemos pensado todos al acabar un texto, peeero… Es un error como una casa de grande. No te lances a publicarla ya, espera un poco.

Empieza por desayunar un poco de tu ego de escritor y pídele a alguien que revise tu maravillosa obra. Es posible que lo que tú das por sentado sea un espantoso galimatías para un lector que no te conozca y es más que probable que se te hayan escapado unos cuantos errores ortotipográficos.

Lo segundo es fácil de corregir y es normal (e incluso saludable) que ocurra porque escribir es soltar. Y cuando uno se suelta pues se suelta como le sale. Tampoco es tan grave que una novela recién salida del horno necesite algún “canbio” o un “repasi”, máxime si tenemos en cuenta que los teclados Qwerty no se pensaron para las normas de nuestro idioma (¿Qué mente sajona puso juntas B y V y M y N?) y probablemente tú escribas lanzado, a toda velocidad.

Lo primero es más serio porque ¿Y si he metido un personaje del que desarrollo mucho una excelente presentación y luego resulta que no sale más en la trama? ¿Y si he cometido algún error y me he olvidado un dato que era vital? ¿He sembrado las pistas necesarias, pero no excesivas, para que el lector comprenda la historia que cuento sin que se sienta engañado?

Recuerdo un libro antiguo llamado “Errores de guión, cómo cometerlos mejor”, que es casi imposible de encontrar hoy en día, que hablaba de todo esto: la sensación de estafa del lector-espectador, la intervención divina arreglalotodo, el “ha sido un sueño”… Y que me hizo ver lo complicado del asunto. En caso de que os interese el tema, hay un post excelente en el blog Filmofilias.

Ante toda esta inseguridad que nos puede invadir hay una solución: los lectores Beta. Un grupo de atrevidos y encantadores seres humanos que mirarán críticamente tu obra. Deben ser escogidos siguiendo una perspectiva práctica: gente habituada a leer que no sea de tu grupo íntimo ¿Por qué? Pues porque tu madre, tu novio, tu mujer o tu primo te dirán siempre “¡Ay! ¡Qué bien que escribes!” y no serán objetivos.

Es complicado encontrar un buen grupo de lectores Beta pero tampoco es imposible: conocidos de redes sociales, expertos en el género de tu novela y todo lo contrario, amigos no muy cercanos o el típico cuñado listillo que siempre tiene la ultima palabra (Sí, conviene meter uno de estos en el grupo para ver la opinión del público que no buscas pero que puede leerte).

Resumiendo: los lectores Beta tienen que ser el abogado del Diablo.

Un último consejo: no seas condescendiente contigo mismo y, sobre todo: si tienes que explicar algo del tipo “Ya, pero es que el personaje hace no-sé-qué…” a una duda o comentario ya puedes volver a reescribirlo.

Mima a tus lectores Beta, no te enfades con los comentarios que te hagan, escúchalos siempre. Ellos harán de tu libro algo mucho mejor.

Sigo escribiendo…

Número 1

Es increíble… Cuando empecé a escribir “Antonio mató a Luis en la cocina con un hacha porque le debía dinero” pensé que si diez personas lo leían me daría por satisfecho.

Hoy, ahora, es número uno de ventas de su categoría.

Número uno, el once de agosto de 2013 a las 22.57.

Número uno, el once de agosto de 2013 a las 22.57.

Sólo puedo dar las gracias a todos los que me han apoyado en esta aventura que no termina aquí, al contrario, arranca aquí con más fuerza, con más apoyos, con más amigos leyendo mis textos de humor, con el empuje que da el saberse leído por mucha gente.

Y ahora que he tenido mi momento “And the Oscar goes to…” quiero compartir con vosotros lo que creo que ha empujado definitivamente la novela: ofrecer una parte gratis.

Sé que Amazon te permite descargar un fragmento de cualquier ebook sin pagar, pero ¿Cuántas personas están familiarizadas con esto? Pocas, la verdad. Así me decidí a hacer un pdf con los tres primeros días del libro y colgarlo en un servidor Ge.tt gratuito. Me he dedicado a tuitear cosas como “Gratis el inicio de “Antonio mató a Luis…” en http://ge.tt/877mwSn/v/0?c  y por sólo 2.68€ completa en: http://www.amazon.es/Antonio-cocina-porque-dinero-ebook/dp/B00D0N3BD2 … Misterio, mucho.” y ha funcionado muy bien. En pocas horas el archivillo pdf con el principio del libro había sido descargado por más de mil personas y fueron muchos los que me comentaron por Twitter que querían más y que iban a hacerse con la novela.

Sé que este número uno será efímero, mucho, probablemente en unas horas deje de serlo, pero me hace mucha ilusión porque ha triunfado frente a novelas apoyadas por grandes editoriales.

Bueno, vuelvo a los fastos en honor del número uno de “Antonio mató a Luis…”.

Sigo escribiendo…

Detalles tontos que te atascan

Cuando has acabado tu libro lo que estás deseando es publicarlo. Y que sea ya. Cualquier traba o problema da mucha rabia, máxime cuando te consideras más escritor que editor por mucho que te autoedites, pero hay detalles que no se pueden dejar pasar.

1) ¿Qué demonios es eso? Comentando por Twitter con un amigo las fases de la autoedicción vía CreateSpace me decía que no quería tener que esperar varios meses para que le diesen el “tax identification number” estadounidense para poder publicar.

No es necesario.

Sí, CreateSpace es una filial de Amazon con sede en EE.UU. y como tal te pide que incluyas, cuando te das de alta, ese número de identificación fiscal… ¿Os suena? Es el NIF de toda la vida español. Y puedes usarlo para continuar con el proceso de registro. Tan sólo hay que tener la precaución de marcarlo como “individual”, el equivalente español de “particular” porque si lo marcas como empresa o autónomo el formato en los Estados Unidos cambia.

2) Ya está corregido. Seguro que has revisado varias veces tu libro, seguro que lo has leído con el deleite cuasi onanista que eso te provoca, pero… ¿Lo ha leído alguien más? ¿Te lo han corregido bien? Es muy importante que el libro no contenga erratas ortotipográficas (Sí, fue muy simpático el Sr. Qwerty cuando puso juntas la B y la V y la N y la M para los hispanoescribientes) que delatan una pobre edición.

Pasa tu libro a alguien de confianza, que sea puñetero al leer (en mi caso mi cuñada y un amigo) y que te corrija los errores. No se trata de lo buena que es la trama o lo bien que construyes personajes (eso es otro tema) sino de que no salga editado, ni en ebook, con meteduras de pata.

Y si no, siempre puedes contratar un servicio profesional que te lo corrija. Hay muchos por Internet, pero yo no los uso.

3) Tengo una portada chulísima. Seguro ¿Te la has hecho tú? Pues a no ser que seas un mago del diseño, mejor que te la retoque alguien que sepa… Y ojo con las dimensiones y los PPP (Puntos por pulgadas) de resolución o te encontrarás con un libro pixelado. Mi primera versión de “Se puede ser imbécil a los 40 años” ha salido con una portada “muy bonita” que hice yo mismo… Menos mal que en breve tendré una mucho más profesional. :D

Todavía hay gente que se compra los libros por la portada y no por lo que le hayan contado sobre el libro, porque “quieren leer algo”… Pues tu portada tiene que ser la releche en verso y perdón por la ordinariez, pero es así. Tu portada será el comercial que hará que se fijen en tu libro por encima de otros.

Un ejemplo (para mí gusto) de portada espectacular es esta de “Holocausto Manhattan” de Bruno Nievas:

Holocausto Manhattan¿Por qué es tan importante? Porque tu libro tendrá que competir con otros miles y esta portada, en tonos cálidos y opresivos, con esa ominosa esvástica, llama mucho la atención. (Amén de que el libro es excelente y os lo recomendaré en otro post).

4) Lo he hecho todo, o algo, mal. No pasa nada. Lo más útil de CreateSpace y Amazon es que mantienes el control absoluto sobre tu obra.

Puedes cambiar lo que quieras, cuando quieras y las veces que quieras. Y cuando digo quieras es “necesites”. Y cuando digo las veces que quieras es “siempre y a cualquier hora”.

Puedes corregir el texto y volver a subirlo. Así eliminarás erratas o podrás añadir texto extra como publicidad de otros libros tuyos o una nueva versión.

Puedes volver a subir la portada y así darle un aire renovado a tu libro. Si lleva unos meses circulando y no se vende mucho, quizás un cambio de look le venga bien.

Y este proceso lo puedes hacer las veces que necesites, porque en cuanto esté subido a la web, los siguientes lectores que se hagan con tu libro tendrán la versión corregida.

En resumen: Al no tener que hacer una edición de miles de ejemplares y al tener el control que hemos comentado, tus libros siempre estarán “a punto y perfectos”.

Sigo escribiendo…