A VECES, APROVECHAN PARA TENDER SUS CALZONCILLOS AL MISMO TIEMPO QUE CANTAN

Los Bee Gees cantaban con una pinza de tender la ropa estrujando sus genitales

El de la derecha no es Fofito.

Luis Quiotibilaes (U.S.A o EEUU, según se mire). Ni Wikeleaks ni la “mother” que los parió. Aquí en el Expecial tenemos nuestras propias fuentes de información, y descubrimos cosas que ni el mismísimo Julian Assange ese que han detenido. Y hoy, después de un riguroso estudio de sus giras, conciertos y grabaciones de videoclips, somos capaces de declarar sin tapujos lo que muchos ya sospechaban: Los Bee Gees hacían trampas. Porque su canto en falsete no se debía a sus agraciadas cuerdas vocales, ni siquiera a que estén castrados cual Farinelli (nuestra primera hipótesis). No. Los Bee Gees han cantado siempre estrujando sus genitales con unas pinzas de tender la ropa, de la marca blanca del Carrefour (“¿es que hay marcas de pinzas de tender la ropa?” Pues sí, las hay).

Gracias a este recurso, todas las notas alcanzan siempre una tonalidad tan aguda, que se diría que los que están cantando son las mismísimas “Alvin y las ardillas” (animales que sí que están castrados, como ya explicaremos en próximas informaciones). Pero la cosa va más allá: la disolución del grupo de los hermanos Gibb, se debe a que el moratón que les estaba causando en sus partes nobles aquellas pinzas de tender, se les estaba extendiendo hasta el pecho, “y si llegaba al corazón, podían morir” (como aclara nuestro médico de cabecera de la empresa a la vez que nos trae los cafés y pasa la fregona por los despachos).

Ahora, sólo dan conciertos para recaudar fondos… para sus chalets y casas de lujo, y dan la brasa a Ramoncín para cobrar puntualmente los derechos autor de sus discos (se comenta que Ramoncín está pensando en hacerles un homenaje como ya hiciera con Nirvana, pero que no hay pinza de tender que pueda apretar sus cojonazos).

Por otra parte, instados por nosotros que somos así de “hijoputillas”, la familia del inventor de las pinzas de tender la ropa, el archiconocido Marqués del Tendeder, a la vista de estas informaciones, se ha puesto en contacto con los hermanos Gibb para pedir una compensación económica por haber contribuido a su éxito y no haber mencionado jamás que la clave estaba sujeta de la entrepierna.

Seguiremos informando (que tanto hablar de pinzas de tender, me acabo de acordar de que tenía puesta una lavadora desde antes de ayer).

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