Confunde burguesía con hamburguesería y se merienda a un empresario textil
Benancio Hermoso (Barcelona. Google Maps). “Era una persona normal”, “Nunca lo hubiese dicho”, “Mira que no ponerle ni Ketchup” Estas son algunas de las reacciones de los vecinos y amigos de E.R. al conocer la noticia.
El joven catalán salió de casa camino de la hamburguesería de su barrio, pero quiso el destino y la desorientación, plantarle frente a la fabrica de textiles de Don Manuel Telar. Una vez allí, entró y al ver a la secretaria, que se hallaba en ese momento liadísima con un solitario que se le resistía, se dirigió a ella en estos términos: “Póngame una burguesa con queso, patatas y bebida grande y no me de pajita que tengo 37 años y sé beber del vaso. Y es para llevar”
La secretaria, creyendo que todo era una broma de esos programas de televisión con cámara oculta, que tienen a bien incomodar al proletariado sometiéndole a situaciones incómodas para ver su reacción, mientras les graban en vídeo ( tipo mono de zoo) le siguió el juego: “Je, burguesas no tenemos pero si quiere un burgués, arriba está don Manuel”
Usamos la palabra adiposo
E.R. ni corto ni perezoso subió las escaleras que separaban la zona laboral de la noble y abrió la puerta del despacho. Al ver a don Manuel Telar, hombre orondo, lustroso y con tejido adiposo (que significa grasa) a espuertas, se comenta que E.R. asomando la cabecita por la puerta entreabierta gritó a la secretaria: “¡SERÁ PARA TOMAR AQUÍ!”
Tras 6 horas en el despacho de don Manuel Telar, E.R. salió con tranquilidad, agarrándose la barriga y pidiendo sales de frutas. La policía fue advertida del suceso y acudió con una velocidad, inusitada para su gremio. Tras 25 minutos de búsqueda encontraron al antropófago catalán en el interior de un centro comercial.
Cuando fueron a detenerle, E.R. había despedido ya a 7 cajeras, bajado el sueldo a 12 reponedores y cambiado el tipo de contrato a 25 carretilleros de los grandes almacenes. Cuando la autoridad le preguntó porqué estaba haciendo eso, E.R. sólo pudo decir en su defensa: “Es que el burgués me está repitiendo”
En estos momentos E.R. ha pasado a disposición judicial, y sólo sabemos que ha pedido algo ligero para la cena, en concreto Flamenquines… lo cual ha provocado que sus compañeros de celda, dos gitanos con tatuajes de Camarón, hayan pedido que les cambien de calabozo (es normal).
Seguiremos informando, si eso.









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