César Pérez Gellida

Sarna con gusto, de César Pérez Gellida

Una adolescente ha desaparecido en el marco de las ferias patronales de la ciudad. Se trata de la hija de un importante empresario y las primeras pesquisas apuntan a que podría tratarse de un secuestro. Mientras, lastrado por los efectos nocivos que le ha dejado la obsesiva persecución de Augusto Ledesma, el pelirrojo inspector de homicidios de Valladolid, Ramiro Sancho, vuelve al Cuerpo con la esperanza de retomar las riendas de su vida anterior. Nada más lejos de la realidad.

Hasta aquí lo que la editorial dice de esta novela.

Hasta aquí lo que se puede contar sin caer en el feo vicio de reventar una historia, siquiera mínimamente…

¿Para qué hacer las cosas fáciles? Fue lo primero que me vino a la mente cuando llevaba leídas unas cuarenta o cincuenta páginas de Sarna con gusto. Gellida no ha querido conformarse con narrarnos una historia actual, creíble y que puede estar ocurriendo ahora mismo, no. Se ha empeñado y ha conseguido hacer que seamos partícipes de todas las caras de un poliedro dramático y doloroso narrándolo desde todos los puntos de vista posibles: la familia de la chica secuestrada, la propia víctima, quienes la retiene y, por supuesto Ramiro Sancho, encargado de resolver el caso. Dice el texto promocional que es una experiencia 360 y se han quedado cortos; es leer la vida con un realismo negro que acojona al lector—Lo siento, no hay otro término—, lo sumerge, lo inunda, lo hace oler, sentir, vivir en primera persona, cuestionarse el blanco y negro, dudar del gris…

Para complicarse algo más la vida, César decide recuperar algunos viejos conocidos de su anterior trilogía y dar un gusto a los fans con el retorno del islandés y la Lopategui pero no queda ahí la cosa: empezamos a conocer otro nuevo caso para Sancho, un descarado y maravilloso cebo de lo que será esta nueva trilogía y que promete ser algo grande, quizás incluso más que Versos, canciones y trocitos de carne.

Un descubrimiento: la inspectora Robles.

Y hasta aquí la reseña sin historia narrable de Sarna con gusto, de César Pérez Gellida, que cada día se complica más la vida…, para disfrute de todos nosotros.

Normal, es un escritor calvo.

Kryptos

Kryptos001

Este es un proyecto que me hace especial ilusión: Kryptos, la nueva novela de mi amigo Blas Ruiz Grau.

«Ya está el pesado del calvo haciendo publicidad a los libros de sus colegas.»

Por supuesto. Pero es que en esta novela hay un elemento que la diferencia del resto de novelas de Blas, de las mías, de las de cualquiera: solidaridad.

Kryptos nace con un objetivo claro: ayudar a los críos que debido a esta estafa llamada crisis, no tienen ni para comer. España ostenta el vergonzante honor de ser el país occidental donde el umbral de la pobreza se ha disparado más alto en los últimos diez años. ¿Y que hacen los responsables? Nada. Es más, incluso cierran los comedores escolares en época estival «para que no se vean los niños pobres» –No sé si esta frase es textual, pero me suena que alguna barbaridad así ha dicho alguno de nuestros gobernantes–. Por este motivo, y porque no sabemos hacer otra cosa que escribir, Blas nos ha liado a un grupo de juntaletras para hacer una novela cooperativa y solidaria: Kryptos, un thriller de acción que os hará pasar unas horas de lectura fabulosas y con el que ayudaréis a Educo, una ONG que se dedica a echar una mano a los más pequeños.

«¿Significa esto que Kryptos va a ser un libro moñas?»

No, mi querida voz en off, ni mucho menos… El planteamiento original de la novela, los primeros capítulos que nos pasó Blas a sus colegas, son vibrantes, rápidos, acción pura. Kryptos es adrenalina en páginas para que viváis un thriller tecnológico ambientado en Washington DC. Hay explosiones, tiros, sistemas de encriptación, villanos clásicos… Y dos protagonistas que os van a enamorar. Tiene todos los elementos para convertirse en un novelón de acción.

Además Blas tuvo la genial idea de pedir en Twitter que sus seguidores le mandasen una frase que quisieran ver en el libro. Seleccionó tres. La que me tocó a mí es de la periodista de TVE Ana Ruiz Echauri y os juro que esos 140 caracteres hicieron que mi cabeza armara todo un capítulo muy dramático.

«¿Dramático tú? ¿El majadero que escribe novelitas de risa de títulos enormes?»

Sí, voz en off. Blas me ha permitido hacer lo que me diese la gana y como sigo estudiando para intentar algún día ser escritor, he aplicado lo poco que sé y lo mucho que he leído para sumergirme en el Irak dominado por los talibanes. He disfrutado mucho escribiendo mi parte y sé que no se parece en nada a «Antonio mató a Luis en la cocina…» pero también sé que era lo que tenía que hacer.

Estamos aún escribiendo, estamos puliendo detalles, pero creo que es necesario que conozcáis de primera mano que aún podemos hacer cosas ante la inacción de nuestra clase política y además que disfrutéis.

«Ya, pero… Aparte de ti y Blas, ¿quién más pone palabras a Kryptos?»

Ahí está lo mejor: El doctor de la novela moderna española, el hombre que la sacó del letargo con «Holocausto Manhattan», Bruno Nievas, está en el proyecto; el filósofo del #MystiCool, el siempre sagaz autor de «Los pasajeros», Gabri Ródenas pone su grano de arena y el Rey de la Novela Negra patria, César Pérez Gellida, padre de «Memento mori» también se ha unido a esta historia.

Contamos además con las buenas artes de Luis Endera, amigo nuestro, claro, y director de cine con el que vamos a hacer un minidocumental sobre la génesis de este proyecto.

Y para ponerlo bonito y que luzca pintón, el portadista Chevi está colaborando codo con codo con Blas para que Kryptos tenga una estética que acompañe.

Por mi parte ya solo me queda pedir que cuando salga a la venta nos ayudéis a difundirlo. Os vamos a dar la plasta y mucho por Twitter, Facebook, medios de comunicación y hasta en la cola de la carnicería, pero es que Kryptos lo merece.