Gabri Ródenas

Kryptos

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Este es un proyecto que me hace especial ilusión: Kryptos, la nueva novela de mi amigo Blas Ruiz Grau.

«Ya está el pesado del calvo haciendo publicidad a los libros de sus colegas.»

Por supuesto. Pero es que en esta novela hay un elemento que la diferencia del resto de novelas de Blas, de las mías, de las de cualquiera: solidaridad.

Kryptos nace con un objetivo claro: ayudar a los críos que debido a esta estafa llamada crisis, no tienen ni para comer. España ostenta el vergonzante honor de ser el país occidental donde el umbral de la pobreza se ha disparado más alto en los últimos diez años. ¿Y que hacen los responsables? Nada. Es más, incluso cierran los comedores escolares en época estival «para que no se vean los niños pobres» –No sé si esta frase es textual, pero me suena que alguna barbaridad así ha dicho alguno de nuestros gobernantes–. Por este motivo, y porque no sabemos hacer otra cosa que escribir, Blas nos ha liado a un grupo de juntaletras para hacer una novela cooperativa y solidaria: Kryptos, un thriller de acción que os hará pasar unas horas de lectura fabulosas y con el que ayudaréis a Educo, una ONG que se dedica a echar una mano a los más pequeños.

«¿Significa esto que Kryptos va a ser un libro moñas?»

No, mi querida voz en off, ni mucho menos… El planteamiento original de la novela, los primeros capítulos que nos pasó Blas a sus colegas, son vibrantes, rápidos, acción pura. Kryptos es adrenalina en páginas para que viváis un thriller tecnológico ambientado en Washington DC. Hay explosiones, tiros, sistemas de encriptación, villanos clásicos… Y dos protagonistas que os van a enamorar. Tiene todos los elementos para convertirse en un novelón de acción.

Además Blas tuvo la genial idea de pedir en Twitter que sus seguidores le mandasen una frase que quisieran ver en el libro. Seleccionó tres. La que me tocó a mí es de la periodista de TVE Ana Ruiz Echauri y os juro que esos 140 caracteres hicieron que mi cabeza armara todo un capítulo muy dramático.

«¿Dramático tú? ¿El majadero que escribe novelitas de risa de títulos enormes?»

Sí, voz en off. Blas me ha permitido hacer lo que me diese la gana y como sigo estudiando para intentar algún día ser escritor, he aplicado lo poco que sé y lo mucho que he leído para sumergirme en el Irak dominado por los talibanes. He disfrutado mucho escribiendo mi parte y sé que no se parece en nada a «Antonio mató a Luis en la cocina…» pero también sé que era lo que tenía que hacer.

Estamos aún escribiendo, estamos puliendo detalles, pero creo que es necesario que conozcáis de primera mano que aún podemos hacer cosas ante la inacción de nuestra clase política y además que disfrutéis.

«Ya, pero… Aparte de ti y Blas, ¿quién más pone palabras a Kryptos?»

Ahí está lo mejor: El doctor de la novela moderna española, el hombre que la sacó del letargo con «Holocausto Manhattan», Bruno Nievas, está en el proyecto; el filósofo del #MystiCool, el siempre sagaz autor de «Los pasajeros», Gabri Ródenas pone su grano de arena y el Rey de la Novela Negra patria, César Pérez Gellida, padre de «Memento mori» también se ha unido a esta historia.

Contamos además con las buenas artes de Luis Endera, amigo nuestro, claro, y director de cine con el que vamos a hacer un minidocumental sobre la génesis de este proyecto.

Y para ponerlo bonito y que luzca pintón, el portadista Chevi está colaborando codo con codo con Blas para que Kryptos tenga una estética que acompañe.

Por mi parte ya solo me queda pedir que cuando salga a la venta nos ayudéis a difundirlo. Os vamos a dar la plasta y mucho por Twitter, Facebook, medios de comunicación y hasta en la cola de la carnicería, pero es que Kryptos lo merece.

No, ya no hacen falta

Querido y admirado Gabri Ródenas,

Leo con detenimiento y muchísimo interés tu post “Una cierta tendencia del sector editorial” y me sale contestarte.

Ya no hacen falta las editoriales, son un dinosaurio que se resiste a morir mientras el invierno nuclear del meteorito de Amazon ha arrasado su ecosistema y que ve como pequeñas criaturas empiezan a ocupar sus hasta ahora intocables nichos.

Las editoriales llevan años como pollo sin cabeza, normal, y se dedican en los últimos tiempos (entre escasas cosas buenas como Gómez-JuradoLoureiroNievas o tú) a producir basura mediática de personajillos populares. Sé de muy buena tinta el caso de una autora a la que se le censuró una buena parte de un libro de humor porque hacía un par de bromas sobre uno de estos personajes televisivos y fue obligada a retirar párrafos enteros porque “estás faltando a un compañero de editorial”. Las carcajadas de mi amiga fueron descomunales porque, en primer lugar, no eran para tanto las citadas chanzas y, en segundo lugar, llamar “compañero de editorial” a alguien que ha logrado su notoriedad por acostarse con esta o aquella era un insulto para mi amiga.

Conozco otro caso de un fabuloso escritor al que le rechazaron su tercera novela porque “no era lo que esperaban” ya que pretendían que siguiese escribiendo lo mismo una y otra vez, sin dejarle experimentar por otros caminos literarios.

Por otra parte, como tú muy bien señalas, la promoción corre por parte del autor al ciento cincuenta por cien hoy en día, estés con una editorial o vayas por libre, así que otra marca a favor de la autoedición ya que si tú te lo trabajas, tú te debes beneficiar de ello.

También hay algo que tú, mi admirado Tony Stark de la literatura, no has nombrado en tu post: el famoso “filtro editorial”. Todos hemos oído eso de “Si lo publica una editorial, es que es bueno”. No abundaré en el tema, porque ya lo he hecho cuando he hablado de lo que copa las listas de más distribuidos (que no vendidos) por editoriales… Hoy es el público el que filtra, es el que deciden. ¿Hay mucha bazofia entre los indies? Por supuesto que sí, pero tú que has sido indie, si no hubieses vendido una buena cantidad de “El bunker de Noé” no te habrías animado a escribir su continuación y si “Estación Orichalcum” no hubiera triunfado nos habríamos quedado sin esa joya última tuya de “Los pasajeros“.

Es obvio que los indies tenemos que cuidar nuestro producto, pero se puede hacer y hay historias de éxito indie que tú y yo conocemos y cuyos libros nada envidian a ninguno de ninguna editorial.

Dices que “la editorial es un elemento clave en la cadena de valor de un libro”, no si puedes tú mismo hacer lo mismo que hacen ellos, si tienes un equipo de lectores beta, si cuidas los detalles, si te hacen una buena corrección ortotipográfica, porque para la promoción ya hemos visto como se la gastan la mayoría de las editoriales.

Ojalá cambien de actitud, ojalá se reinventen como ha hecho la industria de la música o la de la TV en otros países y ojalá los juntaletras nos dediquemos sólo a eso: a juntar letras con mayor o menor acierto.

Pero hoy por hoy, ya no hacen falta.

Un abrazo, hermano.

P.D.: Tenemos que tener esta conversación con un par de whiskys.

“Los pasajeros” de Gabri Ródenas

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Cuatro personajes excéntricos y un gato, viajeros del tiempo, crítica social y una gran aventura es lo que me viene a la cabeza cuando pienso en “Los pasajeros” de Gabri Ródenas que acabo de terminar de leer. Sí, parece la sinopsis de mi “Una conspiración mundial secuestró a mi perro…“, pero ahí acaban las similitudes (Afortunadamente para mí porque las comparaciones son odiosas y yo saldría perdiendo por todos los lados, claro).

“Los pasajeros” es el relato de un viaje iniciático hacia las entrañas del Cambio (con mayúsculas) de cuatro personajes a cual más curioso: Una filósofa con tecnofobia (o tecnodesprecio, mejor dicho) contratada por una misteriosa organización, un médium de refinados gustos totalmente opuesto a la imagen que tenemos de estos psíquicos, un crío que ha vivido en una furgoneta por culpa de la crisis económica y El Zorro.

Sí, El Zorro, don Diego de la Vega. El justiciero que se enfrenta a malvado en Los Ángeles a principios del siglo XX es uno de los cuatro protagonistas humanos de “Los Pasajeros”. Ródenas vuelve a demostrarnos que en literatura todo es posible e integra perfectamente un personaje que, a priori, puede parecer que no pega ni con superglue. Pues encaja. Y de qué manera.

Y nos falta Cata, una gata callejera recogida por Nico, el chaval desahuciado con su padre por el sistema, con junto a los cuatro humanos forman esta extraña pandilla que funciona como una familia al estilo de “Los 4 Fantásticos” realmente bien a través de las páginas de la novela.

“Ya, pero ¿de qué va?” os preguntaréis. Difícil pregunta… Digamos que Ródenas, una vez más tras “El bunker de Noé” y “Estación Orichalcum”, nos va dejando migajas de la trama según transcurre esta y no es hasta la mitad del libro que comprendes qué estás leyendo. La crítica social a nuestros días, a la crisis, a sus responsables, está presente en sus páginas junto con explicaciones muy didácticas sobre el Multiverso, los viajes en el tiempo y demás elementos del atrezzo de esta obra.

Pero que nadie se asuste: “Los pasajeros” no es una árida obra sesuda (aunque contiene enormes píldoras de sabiduría y de reflexión) e intensa: es una aventura. Y es una aventura al más puro estilo Ródenas: con ese toca de glamour canalla que le caracteriza en el que se combinan “egregios vinos” con trajes a medida, zapatos italianos y cochazos de lujo clásico con momentos de humor, acción y seducción y fabulosos diálogos (sobre todo por parte de la protagonista femenina, otro sello Ródenas: mujeres fuertes, divertidas e inteligentes a las que cuesta seducir).

Es muy difícil contar “Los pasajeros” a alguien que no la ha leído sin destripar la historia por lo que os propongo un ejercicio de acercamiento mental: meted en una turmix la medida justa de ciencia ficción, añadid clásicas historias de reclutamiento de superhéroes para el inicio, dadle unas gotas de Dark City, sazonad con filosofía y física cuántica al gusto y ya lo tendréis… Pues imaginad el resultando creado con el talento escribiendo de Ródenas. Insuperable.

Esta vez Gabri publica con B de Books, la editorial que también fichó en su día a Bruno Nievas, y lo sigue haciendo con el desparpajo y la frescura de un autor indie. Está disponible por ahora sólo en eBook aquí, aunque prometen una edición en papel en breve.

Si quieres divertirte, entretenerte y pensar un rato sin que te duela la cabeza, te recomiendo “Los Pasajeros”. Sin duda alguna, Ródenas al 200% y más lúcido que nunca.