Holocausto Manhattan

«Lo que el hielo atrapa» de Bruno Nievas

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Soy muy maniático con mis lecturas. De un tiempo a esta parte no hago más que leer manuales de escritura, cursos de literatura y cosas así, pero siempre saco tiempo —por lo general, por la noche— para disfrutar como lector. El problema es que como quiero ser escritor, tengo que leer a los grandes, a los clásicos y a los que innovan.

Todo eso está en «Lo que el hielo atrapa».

¿Donde está la innovación? Es una novela de aventuras que narra la expedición de Shackleton a la antártida. ¿No?

Sí, mi querida voz en off. La genialidad reside en su planteamiento. Desde hace tiempo se especula con quién era esa «cuarta presencia» que Shackleton contó que a veces les acompañaba en el hielo… Bruno nievas le da nombre, apellidos y una historia fascinante.

Segunda innovación: la estructura de la novela. Plagada de flashbacks, recuerda a la serie de televisión «Lost» pero, claro, con un buen guión y sin cabos sueltos absurdos —Lo siento por los fans de «Perdidos», pero si bien la primera temporada me pareció una genialidad, el resto me resultó infumable—. Estas escenas del pasado nos ubican a todos y cada uno de los personajes, dotándolos de una descripción y unas motivaciones cuyos desarrollos rozan lo obsesivo.

Creo firmemente que parir esta novela ha sido una suerte de obsesión para Nievas, la documentación que ha debido manejar se me antoja descomunal, con detalles como la comida, la música, los materiales, logrando ambientar de manera soberbia esta epopeya. Sé que han sido dos años trabajando en ella, desde luego ha aprovechado cada minuto de ellos.

¿Por qué dices que es clásica?

Por su segunda estructura, la de la trama principal. Sigue un patrón efectivo y conocido: el de la sucesión de pruebas y su superación, pero bañándolo en una narración en la que se solapan acción y emociones, donde los personajes piensan, se quejan, evolucionan y cambian de manera creíble.

No voy a preguntar ya por lo de «grande»…

Pero te lo voy a responder: «Lo que el hielo atrapa» eleva a la categoría de Grande a Bruno Nievas por una razón muy sencilla, no sobra ni falta nada. Todo cumple la función para lo que ha sido escrito: entretener. Y lo hace de manera amena, directa y vibrante. Además no hay blanco y negros, hay gris. No hay buenos y malos, hay personas. Hay seres humanos embarcados en lo que, probablemente, fue la última gran aventura sobre la superficie de la Tierra.

En resumen, en «Lo que el hielo atrapa» Bruno Nievas consigue que sientas el frío atroz de la Antártida, que empatices con sus personajes y que te agobies pensando en si saldrán con bien de esta aventura.

Edita Ediciones B y está disponible en digital y papel.

Nada más que añadir. Ahora a volver a dar la tabarra a Doc Nievas para que escriba otra novela.

Holocausto Manhattan, de Bruno Nievas

Holocausto Manhattan“Un profesor de universidad obsesionado con una nueva droga. Una agente de policía novata en un sistema corrupto. Un misterioso millonario en silla de ruedas… y una bomba atómica que se dirige al centro de Manhattan. Es 10 de septiembre de 2010. Pero este es solo el final de la historia. Auschwitz, febrero de 1944. Aquí comenzó el fin del mundo.” (Del blog de Bruno Nievas)

Este resumen se queda tan corto… Comencé la lectura de “Holocausto Manhattan” casi al acabar “Realidad Aumentada” (La primera novela de Nievas) y con la sensación de que ahí había un enorme autor que podía contar excelentes historias. No me equivoqué.

En “Realidad aumentada” Nievas tontea con la ciencia ficción de una manera muy inteligente, pero lo que hace en “Holocausto Manhattan” es enseñarle a Hollywood lo que tiene que ser una historia de acción.

Es así: más que una novela son dos, con sus dos tramas separadas en el tiempo que confluyen espectacularmente y que te tienen decidiendo cual te atrapa más a cada página.

Además Nievas no parece querer lectores comodones porque te obliga a ubicarte sin indicación previa. No hay títulos de capítulo tipo “Manhattan, 2010” o similares, sino que su estilo cambia, su prosa varía como lo hace un director de cine (uno bueno) con la fotografía y el ritmo. La única comparación visual que se me ocurre es “El último emperador” con sus juegos de iluminación que te sitúan en el marco temporal.

Los personajes están maravillosamente construidos y los adoras o detestas rápidamente. Incluso puedes simpatizar con un canalla o, para mi gusto lo mejor, con una víctima que en manos de cualquier otro escritor sería un “secundario sin nombre”.

Podría contar más cosas, pero no quiero destripar nada, y debo acabar aquí con esta recomendación: si este verano tienes tiempo para sólo un libro, que sea “Holocausto Manhattan”.

Disfrutémosla hasta que Hollywood la adapte y la estropee.

Sigo escribiendo…