twitter

Vuelvo

Vuelvo a la radio. Así de fácil y sencillo. Son cuatro palabras. Cuatro palabras que deseaba pronunciar desde hace mucho tiempo, desde que Punto Radio cerró, o fue saldada, en marzo de 2013 y desde que RNE prescindió de Juanra Lucas en julio de 2012.

Han sido años duros y difíciles en los que la crisis me ha dado con el puño cerrado como a tantos y tantos otros. Años en los que he escuchado frases como «estás demasiado preparado para este puesto» o «esto es poco para ti» aunque yo necesitase ese poco.

Por fortuna mi jefe, y aun así amigo, Juan Ramón Lucas vuelve a la radio y yo con él. La historia de qué iba a pasar con las mañanas de Onda Cero ha dado para muchos artículos en confidenciales y demás, pero el resumen es este: vuelve Juanra a la radio, vuelve la Radio.

Estoy feliz. Aliviado y feliz. Y por eso quiero rendir homenaje a los que, en masa y sobre todo desde Twitter, me apoyaron cuando aquel julio que ya se antoja lejano de 2012, prescindieron de nosotros en RNE.

Recuerdo el movimiento #MdeMaceta, no sé si llegó a ser trending topic en Twitter pero si no, poco faltó. Recuerdo esa lluvia de avatares con la maceta que yo lucía por entonces, inundando mi TL. Todavía queda alguien con tiesto verde, mal recortado por @HulkHoygan a todo el que la quisiera, recordándome vuestro apoyo.

Si no hubiera sido por escribir, creo que habría acabado mal. Los libros, que tanta plasta he dado con ellos, han sido la vía de escape de mi creatividad y además me han ayudado a pagar alguna que otra factura. Eso, también, os lo debo a vosotros por vuestro apoyo.

Y no me quiero olvidar de mi mujer, @LaFeaDelBaile, que todos estos años ha tirado de la economía familiar y me dijo aquello de «Ahora, tú escribe». Gracias, mi Amor.

Hoy me habéis inundado las menciones alegrándoos por mi nuevo trabajo, sirvan estas líneas para daros las gracias ya que uno a uno, no llego. Que no se me enfade nadie si sólo hago Fav, pero es que no me da tiempo.

Veo la luz al final del túnel de la crisis, veo lo que he aprendido, veo que hay cosas para las que no se necesita el dinero, veo lo que me habéis dado y sólo puedo decir: GRACIAS.

 

P.D.: No pienso dejar de escribir. Al contrario, ahora con más ganas.

Sobre plagios, RT sanadores y “Me gusta” curativos

Asisto, una vez más, a un debate en Twitter sobre los plagios de tuits. Una usuaria afirma que “Son chistes y los chistes no pueden tener copyright”, otro responde que “Existe el botón de RT” y así durante horas…

Para mí es más sencillo que un tema de derechos. Es un tema de aprovechar el talento ajeno.

Hay muchas cuentas, conocidas por todos, de esas “que plagian”, que todos las detestamos, máxime cuando copian un tuit de alguien con pocos seguidores y ellos consiguen difundirlo miles de veces más, que viven de esto: A base de copiar aquellos tuits que son realmente buenos, que logran cientos de RTs y Favs en poco tiempo, suben exponencialmente sus seguidores. Y no sólo eso: son cuentas llevadas en grupo, por lo que se hacen RT entre ellos y su red de seguidores crece muchísimo.

Luego las venden.

¿A quién? Pues a empresas que quieran promocionar un producto, cantantes que no quieran empezar con cero seguidores o políticos en la misma situación. ¿Por qué? Porque lo de comprar followers es ya sabido por todos y queda muy mal que el 90% de tus seguidores sean cuentas falsas.

No sólo ocurre en Twitter. Me llega este artículo de CNN sobre los “Me gusta” de Facebook, dónde sucede prácticamente lo mismo, sólo que aquí se aprovechan del buenismo de la gente o de la falsa sensación de lavar conciencias a base de clicks y de nuevo sale a la luz la venta de páginas…

Así pues, tolerancia cero al plagio, al RT sanador y al “Me gusta” curativo, que hagan dinero con su propio talento, si es que lo encuentran.

Un experimento

Supongo que todos las hemos visto: esas frases motivacionales que tanto abundan en según que perfiles de Facebook o cuentas de Twitter, en las que un dicho lapidario merece los parabienes de todos.

Me he inventado una porque yo también quiero hacer mi pequeña “Operación Palace” y comprobar algo que ya sospecho como cierto.

Para darle mayor verosimilitud al asunto he buscado en imágenes de Google “Old russian man” y he encontrado un retrato antiguo de un señor mayor, con aspecto sabio y la mano apoyada en su cara. Al parecer es una foto de principios del siglo XX de un caballero llamado Jacob Teitel, del que los pocos datos que hay indican que fue judío y ruso.

He añadido la frase “Prefiero la gente que pregunta a la que sabe”. La he entrecomillado y sobreimpresionado en la foto del anciano. Y la he puesto en Twitter con el mensaje “No puedo estar más de acuerdo” a las 15:04 del 4 de marzo de 2014.

Por lo que veo mientras preparo este post, que saldrá programado 24 horas después de haber puesto ese tuit, crecen los RTs y los FAVs por segundos… Veremos dónde llega el experimento, pero ha quedado demostrado que, bien empaquetada, una mentira es muy fácil de digerir.

Algo que nuestros gobernantes ya saben.

Sigo Escribiendo…

El poder de Twitter

A raíz de leer este interesante artículo de Marlene Moleon me doy cuenta de que aún puede quedar gente que piense que Twitter es una red social “insustancial” y llena de “cháchara incoherente”. Nada más lejos de la realidad.

El poder de Twitter es descomunal. Y más para un escritor indie. Es la máquina de promoción perfecta, es el boca-a-boca llevado al extremo tecnológico.

Empecé en Twitter por un desencanto personal en Facebook (una discusión acerca de la hipocresía humana me hizo darme cuenta de la endogamia de la red de Zuckerberg) y descubrí un mundo de libertad donde absolutos desconocidos podían pensar como yo, podían expresar ideas diferentes y donde decías lo que te daba la gana sin arriesgarte a que tu primo, tu cuñado o tu sobrina te censuraran por hablar.

Siempre digo que “hay muchos Twitter” y es verdad: hay gente comprometida socialmente que lucha por lo que considera justo, hay periodistas (de carrera y aficionados) que te informan de lo que ocurre a la velocidad de la fibra óptica y antes de que “Los Medios” se enteren. Y luego estamos los que hacemos el ganso: los que nos dedicamos a tuitear sobre humor, a hacer juegos de palabras, a construir microescenas cómicas… Yo me metí en este último grupo voluntariamente porque es lo que he hecho toda mi vida, aunque también reconozco que muchos de mis tuits tiene mucha crítica a los políticos actuales (sean del pelaje que sean).

Cuando me decidí a publicar mi primer libro “Se puede ser imbécil a los 40” ya tenía una buena legión de followers (unos nueve mil) que me ayudaron con la promoción muchísimo. Después llegó “Antonio mató a Luis…” y la cosa se disparó con más followers, más ayuda, más apoyo y… @Luis_Endera.

¿Por qué nombro a un follower en particular? Por un motivo muy sencillo: Luis leyó “Antonio mató a Luis…” y decidió que quería hacer una película con esa novela mía. De no haber existido Twitter no hubiera sido posible, estoy convencido.

Y después llegó @Picuetin, con el que contactamos Luis y yo también por Twitter y que protagonizará la película… Y @Eva_Hache que leyó también la novela y dijo que le había gustado en Twitter y… Mucho más que no hubiera sido posible sin esa red social. Mis novelas han llegado al #1 de amazon gracias a los 140 caracteres que pueden parecer muy poco, pero que, creedme, son mucho.

¿Y porqué Twitter sí y otras redes no? Por algo muy sencillo: el comprador de amazon lo hace “a un click” y si ha visto comentarios positivos, recomendaciones y el enlace a tus libros en Twitter, tan solo tiene que hacer un gesto con el ratón.

Lo bueno es que ahora ya no me recomiendan únicamente “mis amigos” y me encuentro con gente, que no me sigue, hablando (incluso bien) de mis novelas.

Y no sólo de recomendaciones vive el indie… Me ha permitido entrar en contacto con otros autores en la misma situación que yo, intercambiar experiencias, aprender muchísimo, forjar amistades… En resumen: hacer un master en esto nuestro y acariciar el éxito con mis novelas.

Todo ese éxito se lo debo a la gente que desde el principio me apoyó en Twitter y a los que dediqué mi segunda novela “Una conspiración mundial secuestró a mi perro…”. GRACIAS.

Sigo escribiendo…